El sábado, música de coplas y latina atronaban en la Plaza Constitución de Dalt de la Vila. Era el colofón al cercavila. Mientras, en el pabellón Joaquín Blume de la calle Coll y Pujol, en el barrio de Santo Cristo, se celebraba un concurso de sevillanas. La verdadera cultura catalana, supongo.
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